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10 minutos de lectura 29 julio 2022

¿El trabajo garantiza la felicidad de una persona?

Llega un momento en la vida de todo el mundo en el que se pregunta si el trabajo garantiza la felicidad. ¿Merece la pena dedicarse al trabajo cuando se puede dedicar el tiempo a otras cosas?

Lo más importante es encontrar el equilibrio adecuado entre la vida laboral y la personal. Si trabajamos demasiado, podemos perder el contacto con el mundo y olvidar lo que es importante para nosotros. En cambio, si trabajamos poco, podemos tener problemas económicos. Por eso es tan importante encontrar el equilibrio adecuado.

El trabajo adecuado puede darnos satisfacción y sensación de plenitud, pero no nos garantiza la felicidad. La felicidad es un estado espiritual, no una situación material. Si nos sentimos cómodos en nuestra propia piel y tenemos seres queridos que nos comprenden y apoyan, podemos ser felices aunque nuestro trabajo no sea el ideal. 

Praca

¿Es posible que el trabajo nos haga felices?

La respuesta es SÍ. Puedes decir que el trabajo te hace feliz si: 

  • nos da satisfacción;
  • nos hace sentir importantes y necesarios;
  • desarrolla nuestras habilidades y nos capacita para conseguirlo;
  • nos desafía;
  • nos da una sensación de seguridad.

Por supuesto, la vida laboral no es sólo trabajo. Otros aspectos de nuestra vida, como la familia y los amigos, también son importantes. Si tenemos seres queridos que nos comprenden y nos apoyan, podemos ser felices incluso en un trabajo que no nos da satisfacción. Sin embargo, recordemos que la vida laboral también tiene que ver con el tiempo que pasamos en el trabajo. Por lo tanto, vale la pena intentar que sea satisfactorio para nosotros.


¿Cómo se entiende que te guste tu trabajo?

  1. Al final de la jornada laboral, te sientes satisfecho. Y no importa lo cansado que estés física o mentalmente. Lo más importante es que el resultado te produzca alegría y no tengas que forzarte a hacer las actividades previstas a la mañana siguiente.
  2. El tiempo pasa volando sin darse cuenta. Si los negocios te subyugan por completo, es muy difícil darse cuenta cuando el día se acaba. Mientras se realiza una tarea interesante, todos los problemas y preocupaciones pasan a un segundo plano.
  3. El colectivo es un mecanismo coordinado, un equipo amigo. Las personas que te rodean a menudo “hacen el clima” en el lugar de trabajo. Si cree que sus colegas están desempeñando sus funciones de manera informal, hágalo lo mejor posible, el efecto de dicha actividad es importante y quiere conseguirlo lo antes posible.
  4. No sólo le interesa lo que está directamente relacionado con sus actividades profesionales. Las noticias de otros departamentos, los conocimientos y las tecnologías que facilitan o hacen más interesante su trabajo… todo esto sólo resulta interesante para los entusiastas.
  5. Las dificultades no asustan, sino que motivan. A menudo, en el proceso de trabajo hay que empezar de cero o retroceder unos pasos. Recuerda que las dificultades no sólo las tienen los que no hacen nada.
  6. La profesión se convierte en parte de la personalidad. Al pensar en el trabajo mientras descansas y al mismo tiempo no te sientes incómodo, haces del trabajo una extensión de tu ser. La vocación ideal no es molesta. Lo importante es que la ocupación no perturbe tu armonía interior.
  7. No te quejas. Esto es muy raro. Muchos simplemente no prestan atención a la frecuencia con la que expresan su descontento. Un trabajo que no da satisfacción es siempre una carga.

  Piensa si realmente disfrutas de tu trabajo. ¿Le da satisfacción? ¿Es algo en lo que quieres crecer? Si las respuestas son afirmativas, entonces te gusta tu trabajo. ¿Y si no? Quizá quieras buscar otra cosa. 


¿Qué puedes hacer ahora para ser más feliz en el trabajo?

Primero tienes que identificar qué es exactamente lo que te hace feliz. Lo que te da energía y motivación, lo que te inspira. ¿Qué es lo que más le gusta? Y luego piensa en cómo añadirlo a tu rutina diaria.

En segundo lugar, intenta medir tu nivel de felicidad. Al final de su jornada laboral, califique su nivel de felicidad del día en una escala de 10 puntos, donde 1 es completamente infeliz y 10 es completamente feliz.
Haz una prueba como ésta a lo largo de un mes, analizando y anotando cada vez por qué has dado esa puntuación concreta. Al final del mes verás lo que aumenta tu nivel de felicidad y lo que lo disminuye.

Entonces el asunto es sencillo: tienes que eliminar o minimizar lo que reduce tu sensación de felicidad y lo que la aumenta, añadir a cada día.

Al final, la felicidad depende de tu enfoque de la vida y de tu capacidad para disfrutar de las pequeñas cosas. Hay que disfrutar incluso de las cosas más sencillas. Un buen libro, una comida deliciosa y la belleza que hay fuera de la ventana. En lugar de centrarte en lo que no tienes, céntrate en lo que sí tienes. Y estarás contento con ello.

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